Especialistas analizan el fracking ante la dependencia energética en México
Expertos del comité técnico sugieren evaluar todas las alternativas energéticas para reducir la dependencia de hidrocarburos fósiles en el país.

Integrantes del comité científico encargado de analizar la soberanía energética de México señalaron este lunes que el país debe considerar todas las opciones disponibles, incluyendo el fracking, para enfrentar la creciente dependencia de los combustibles fósiles. Ante la necesidad de garantizar el suministro interno y fortalecer la capacidad operativa de PEMEX, la postura técnica subraya la urgencia de realizar estudios exhaustivos sobre el impacto y viabilidad de las técnicas de extracción no convencional en territorio nacional.
Durante las sesiones de trabajo desarrolladas esta semana, los especialistas recalcaron que la transición energética no debe comprometer la estabilidad económica ni la seguridad del suministro. Se destacó que, ante las proyecciones de consumo interno, resulta necesario ponderar los beneficios técnicos contra los riesgos ambientales asociados a esta práctica, buscando siempre un equilibrio que permita la eficiencia operativa sin descuidar los marcos regulatorios vigentes establecidos por la SEMARNAT.
La propuesta de evaluar el uso de técnicas de fracturación hidráulica surge en un contexto donde la SENER busca diversificar las fuentes de energía y aumentar la producción de hidrocarburos. Según lo expuesto por los expertos, el análisis no implica una adopción inmediata, sino una revisión técnica profunda que permita al gobierno federal tomar decisiones basadas en evidencia científica, considerando tanto la infraestructura actual como las metas de sostenibilidad a largo plazo.
Finalmente, el grupo de trabajo insistió en que cualquier decisión sobre el futuro de la extracción de hidrocarburos debe pasar por un proceso de consulta y validación técnica rigurosa. Se espera que, en los próximos meses, los resultados de este comité sean integrados en una estrategia nacional que permita reducir la brecha entre la demanda de energía y la producción real, garantizando la estabilidad del sistema eléctrico y la cadena de suministro nacional.


