El huachicol fiscal: la herencia operativa tras la reforma energética de 2013
La apertura del mercado de combustibles en 2013 facilitó redes de evasión fiscal mediante la importación ilegal de hidrocarburos.

La apertura del sector energético iniciada en 2013 permitió que diversos actores privados ingresaran al mercado de importación de combustibles, lo que, según especialistas, creó lagunas operativas aprovechadas por redes criminales para consolidar el llamado huachicol fiscal. Durante la pandemia de covid-19, las autoridades federales identificaron esquemas complejos donde grandes volúmenes de hidrocarburos ingresaban al país bajo clasificaciones arancelarias falsas, presentándose como aditivos o aceites lubricantes para evitar el pago del Impuesto Especial sobre Producción y Servicios (IEPS).
Este mecanismo de evasión se consolidó al explotar la flexibilidad en los permisos de importación otorgados tras la reforma de 2013, permitiendo que combustibles de menor calidad o sin la carga fiscal correspondiente se mezclaran en la cadena de distribución nacional. La SHCP y el SAT han señalado que estas prácticas no solo afectaron la recaudación tributaria, sino que distorsionaron gravemente el mercado interno al desplazar a los distribuidores que cumplen con la normativa vigente y el pago de derechos de ley.
Desde la perspectiva de las autoridades actuales, el combate al huachicol fiscal representa un reto de coordinación interinstitucional que involucra a la SENER, el SAT y la Guardia Nacional. La estrategia ha buscado endurecer el control sobre las terminales de almacenamiento y las aduanas, donde se detectaron las mayores irregularidades durante los años de crisis sanitaria, cuando la supervisión física se vio limitada por las restricciones de movilidad.
El impacto de este fenómeno ha sido significativo para las finanzas públicas y para la estabilidad operativa de PEMEX. La persistencia de estas redes ilegales obliga a las dependencias federales a mantener operativos permanentes en las principales aduanas terrestres y marítimas, con el objetivo de clausurar las rutas de acceso de hidrocarburos que evaden los controles fiscales y de calidad establecidos en el marco jurídico actual.


