Braskem Idesa inicia proceso de reestructuración financiera bajo Capítulo 11
La empresa petroquímica solicita protección ante tribunales estadounidenses para renegociar sus obligaciones financieras tras operar por debajo de su capacidad en México.

La empresa petroquímica Braskem Idesa ha solicitado formalmente acogerse al Capítulo 11 del Código de Bancarrota en Estados Unidos, una medida estratégica diseñada para reestructurar sus pasivos financieros. La compañía, responsable de la operación del complejo Etileno XXI en el estado de Veracruz, busca mediante este proceso legal ajustar su carga de deuda ante las dificultades operativas y de suministro que ha enfrentado en años recientes.
El núcleo de la problemática reside en el complejo petroquímico Etileno XXI, el proyecto de mayor envergadura de la firma en territorio mexicano. La planta, diseñada para procesar grandes volúmenes de etano, ha operado de manera intermitente por debajo de su capacidad instalada debido a la falta constante de materia prima, esencial para mantener los niveles de producción óptimos proyectados desde su inauguración.
La escasez de etano ha sido un punto de fricción constante en la relación comercial con Petróleos Mexicanos (PEMEX), que funge como el principal proveedor del insumo. Ante la incapacidad de la paraestatal para cumplir con los volúmenes de suministro pactados originalmente, la planta ha visto afectada su rentabilidad y eficiencia operativa, impactando directamente en la salud financiera de la filial mexicana de la firma brasileña.
La decisión de iniciar este proceso legal en Estados Unidos permite a la empresa mantener la continuidad de sus operaciones en Coatzacoalcos mientras negocia nuevas condiciones con sus acreedores. Según fuentes cercanas a la empresa, el objetivo es alcanzar un esquema de pagos sostenible que permita estabilizar el flujo de caja y asegurar la viabilidad del complejo a largo plazo, independientemente de los retos logísticos en el suministro de hidrocarburos.
Por su parte, el sector energético mexicano observa con atención el desarrollo de este procedimiento, debido a la importancia estratégica que tiene la planta para la producción nacional de polietileno. Se espera que en las próximas semanas se definan los términos bajo los cuales la empresa buscará alinear sus compromisos financieros con la realidad operativa actual, un paso indispensable para definir el futuro de la inversión petroquímica en el sureste del país.


