Betssy Chávez llega a México y normaliza relaciones diplomáticas con Perú
La llegada de la exfuncionaria peruana a territorio mexicano marca el fin de una prolongada tensión diplomática entre ambas naciones.

La mañana del pasado viernes, Betssy Chávez aterrizó en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México, marcando un punto de inflexión en la relación diplomática con Perú tras tres años y medio de fricciones políticas. Este suceso, coordinado por la Secretaría de Relaciones Exteriores, permite retomar los canales de comunicación oficial que se encontraban suspendidos desde el inicio de la crisis en el país andino. La estancia de Chávez en México ha sido gestionada bajo los protocolos de asilo establecidos por la legislación nacional vigente.
La normalización de las relaciones bilaterales ha sido una prioridad para la cancillería mexicana en los últimos meses, buscando restablecer la cooperación en temas económicos y de seguridad. La llegada de Chávez se interpreta como un gesto de distensión que facilita el retorno de los embajadores a sus respectivas sedes. Con este movimiento, se espera que el intercambio comercial y cultural entre ambos países recupere la normalidad diplomática que se vio afectada por las posturas encontradas respecto a la administración interna peruana.
El equipo de la Secretaría de Relaciones Exteriores señaló que la agenda bilateral se enfocará ahora en proyectos de colaboración técnica y asistencia mutua. Se contempla que en las próximas semanas se realicen mesas de trabajo para definir los nuevos términos de cooperación, evitando las controversias que marcaron el trienio anterior. La administración federal ha enfatizado que su política exterior continuará apegada a los principios de no intervención y autodeterminación de los pueblos.
Por su parte, sectores de la oposición en el Congreso de la Unión han manifestado que vigilarán de cerca los alcances de estos acuerdos diplomáticos. Mientras tanto, en las oficinas de la SRE se trabaja en la reestructuración de las agregadurías comerciales para fortalecer el intercambio con el mercado sudamericano. La normalización de las relaciones no implica, según fuentes oficiales, un cambio en la postura mexicana sobre los procesos judiciales internos que enfrentan diversos actores en el extranjero.


