Colapso en tribunales: rezago judicial afecta atención a violencia de género
El Poder Judicial enfrenta una crisis operativa con miles de expedientes de violencia machista acumulados debido a recortes presupuestarios y falta de personal.

La impartición de justicia en casos de violencia contra las mujeres enfrenta una crisis estructural en los tribunales, donde la acumulación de miles de recursos legales ha extendido los tiempos de espera hasta por ocho años. Esta saturación, que afecta gravemente la protección de las víctimas, ha sido calificada por las autoridades judiciales como un fenómeno de maltrato institucional derivado de la falta de recursos y la desatención administrativa en los programas de refuerzo.
El titular de la magistratura local ha denunciado que la drástica reducción del 90 por ciento en los planes de apoyo presupuestario ha paralizado la capacidad de respuesta de los juzgados especializados. Esta carencia de insumos humanos y técnicos impide que el sistema judicial pueda procesar con la celeridad necesaria los miles de recursos pendientes, dejando a las personas afectadas en una situación de indefensión prolongada frente a sus agresores.
La situación refleja una desconexión entre la exigencia de justicia social y la realidad operativa del sistema judicial. Mientras la sociedad demanda una actuación inmediata ante la violencia de género, la falta de asignaciones presupuestarias suficientes —bajo la supervisión de la Secretaría de Hacienda y Crédito Público— limita la capacidad de las instancias locales para contratar el personal necesario y modernizar los sistemas de gestión de expedientes.
Expertos en derecho procesal señalan que el rezago no es solo un problema de volumen, sino de derechos humanos fundamentales. La demora excesiva en la resolución de estos casos contraviene los principios de justicia pronta y expedita que mandata la Constitución, convirtiendo al proceso judicial en una carga más para quienes ya han sido vulnerados en su integridad personal.
Ante esta coyuntura, se han planteado propuestas para reorganizar las cargas de trabajo y solicitar una reasignación de partidas extraordinarias. Sin embargo, cualquier mejora sustancial dependerá de una voluntad política que priorice la eficiencia en la judicatura y asegure que las instituciones encargadas de la seguridad y la justicia cuenten con la infraestructura necesaria para garantizar el debido proceso.


